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Distonía craneal y otros espasmos faciales

Dr. F. Grandas.

Servicio de Neurología

Hospital General Gregorio Marañon.

Madrid

 

En esta revisión van a considerarse la distonía craneal con sus diferentes formas de presentación (blefaroes­pasmo, oromandibular) y otras disquinesias faciales que pueden cursar con espasmos de los músculos faciales o masticatorios.

BLEFAROESPASMO

Es una distonía focal caracterizada por es­pasmos repetidos y prolongados del mús­culo orbicular de los párpados. EI blefaroes­pasmo es, junto con la tortícolis espasmó­dica, una de las distonías focales más fre­cuentes de presentación en el adulto. Se produce con mayor frecuencia en mujeres y los síntomas suelen iniciarse durante la quinta o sexta década de la vida.

La contracción del orbicular de los párpa­dos provoca la oclusión palpebral, pudiendo llegarse en el blefaroespasmo a una situa­ción de ceguera funcional, cuando la inten­sidad y frecuencia de los espasmos son marcadas.

El blefaroespasmo debe diferenciarse de otras causas de oclusion palpebral, como la ptosis palpebral secundaria a debilidad o pa­rálisis del músculo orbicular de los párpa­dos o la incapacidad para la apertura de los ojos, mal denominada "apraxia” provocada por la inhibición suprasegmentaria del mús­culo elevador del párpado.

Aproximadamente dos tercios de Ios pa­cientes con esta enfermedad están funcio­nalmente incapacitados. Algunos pacientes se ven obligados a abandonar sus empleos, otros permanecen recluidos en sus domici­lios por temor a cruzar calles o chocar contra objetos y la mayoría experimenta di­ficultades para actividades como conducir automoviles, leer o ver la televisión.

A menudo un parpadeo excesivo precede incluso durante años, el inicio de los espas­mos. Aproximadamente en un 20% de pa­cientes el blefaroespasmo comienza de for­ma unilateral, pasando a ser bilateral poste­riormente.

Muchos pacientes experimentan afecciones oculares antes del inicio del blefaroespas­mo, como blefaritis, conjuntivitis, síndrome de Sjögren, u otras alteraciones inflamato­rias o mecánicas. Estas lesiones oculares pueden ser un factor precipitante de esta distonía craneal, de la misma forma que traumatismos periféricos sobre otras zonas corporales pueden preceder el comienzo de distonía en la misma región anatómica.

La intensidad y frecuencia de los espasmos puede empeorar por circunstancias o situa­ciones como ver TV, caminar, tensión emo­cional, luces brillantes o conducir vehículos. Sin embargo el blefaroespasmo puede me­jorar en situaciones de concentración, rela­jación después de un periodo de sueño, al mirar hacia abajo o con actividades moto­ras de la región orofacial como hablar, bos­tezar, cantar,... etc.

Muchos pacientes desarrollan "trucos” para mantener sus ojos abiertos como tocar o tirar levemente de los párpados, que pueden considerarse como un equivalente del “gesto antagonista” observado en otras formas de distonía.

Algunos autores han propuesto una relación entre enfermedades tiroideas y autoin­munes y el blefaroespasmo. Sin embargo la frecuencia de enfermedades tiroideas no parece exceder la de la población general, siendo posiblemente la relación antes mencionada una consecuencia de la mayor prevalencia de estas enfermedades en pacien­tes del sexo femenino.

Aproximadamente un 10% de los pacientes con blefaroespasmo pueden experimentar una remisión parcial o completa de los sín­tomas. Desafortunadamente aparecen reci­divas en la mayoría de los casos al cabo de periodos variables de tiempo.

El blefaroespasmo se asocia frecuentemen­te a espasmos distónicos en regiones ana­tómicas próximas. La asociación blefaroes­pasmo y distonía oromandibular es la más común constituyendo el síndrome de Meige, aunque es preferible el término dis­tonía segmentaria craneal.

Como en otras distonías focales de inicio en la edad adulta, el riesgo de generaliza­ción de los síntomas distónicos es muy ba­jo.

FISIOPATOLOGIA.

En la mayoría de los pacientes la causa del blefaroespasmo se desconoce. Sin embargo el cuadro clínico del blefaroespasmo puede aparecer como consecuencia de diferentes procesos neurológicos (Tabla).

El estudio post-mortem de algunos casos de blefaroespasmo idiopático no ha sido concluyente. Algunos autores no encontra­ron anomalías en el cerebro de pacientes con blefaroespasmo ; otros hallaron gliosis en parte del estriado, un pequeno angioma en el tronco cerebral o pérdida neuronal en diferentes núcleos del tronco cerebral, incluyendo la sustancia negra.

La elevada frecuencia de parpadeo excesivo antes del inicio de los espasmos, sugiere una alteración del reflejo de parpadeo. En este sentido se ha encontrado una hiperex­citabilidad de las interneuronas del tronco cerebral que median el componente tardío del reflejo de parpadeo, que sugiere una disfunción del control suprasegmentario de estas estructuras por parte de los ganglios basales.

TRATAMIENTO

El tratamiento del blefaroespasmo, al igual que el de otras formas de distonia, es ex­clusivamente sintomático.

Aproximadamente el 20% de los pacientes puede mejorar inicialmente con fármacos anticolinérgicos (trihexifenidilo, biperideno) y ocasionalmente con otros fármacos (te­trabenazina, neurolépticos, agonistas dopa­minérgicos). No obstante, no parece existir un perfil farmacológico uniforme en el ble­faroespasmo.

El tratamiento de elección en la actualidad son las infiltraciones de toxina botulínica ti­po A en el músculo orbicular de los párpa­dos. Con esta sencilla técnica se reducen significativamente los espamos en casi un 80% de los pacientes tratados, con una re­cuperación funcional de la visión práctica­mente completa en algo más de un tercio de los casos. La duración del beneficio de las infiltraciones es en promedio 3 meses, lo que supone unas cuatro infiltraciones al año.

No existe evidencia de que el efecto tera­péutico disminuya con inyecciones repeti­das.

Los efectos secundarios más frecuentes son locales (ptosis, diplopia) causados probable­mente por la difusión de la toxina al múscu­lo elevador del párpado superior y múscu­los extraoculares. Estas complicaciones son transitorias y desaparecen al cabo de unos días o pocas semanas.

En aquellos pacientes resistentes a las infil­traciones con toxina botulínica A y al trata­miento farmacológico puede considerarse el tratamiento quirúrgico. Las dos técnicas quirúrgicas más utilizadas son la denerva­ción facial y la miectomía del orbicular de los párpados. La primera consiste en la re­sección y avulsión bilateral, a nivel de la pa­rótida, de todas las ramas del nervio facial destinadas al músculo orbicular de los pár­pados, identificadas previamente mediante estimulación eléctrica. Con esta técnica, aunque se puede obtener una mejoría in­mediata del blefaroespasmo, son frecuentes las recidivas. La miectomía del orbicular de los párpados consiste en la exéresis, tan amplia como sea posible, de dicho músculo. El beneficio terapéutico de esta interven­ción depende del grado de resección conseguido, ya que es prácticamente imposible resecar el orbicular en su totalidad. Con esta técnica, además de frecuentes recidi­vas, son también frecuentes problemas es­téticos provocados por cambios en la ex­presión facial, junto a efectos secundarios locales (hipoestesia frontal, ptosis).

DISTONIA OROMANDIBULAR

Es la consecuencia de la contracción distó­nica de los músculos masticatorios, así co­mo otros músculos de la mitad inferior de la cara, lengua y faringe. Clínicamente se manifiesta por espasmo en oclusión o aper­tura involuntaria de la boca, lateralización de la mandíbula, protusión forzada de la lengua o disfagia. Además del probiema es­tético los espasmo pueden interferir fun­cionalmente con actividades como la masti­cación, fonación, etc.

Como ya se expuso, frecuentemente se asocia a blefaroespasmo, constituyendo la distonia segmentaria craneal, y ocasional­mente a distonía cervical.

La etiología y fisiopatología son similares a las del blefaroespasmo.

Tratamiento

La respuesta al tratamiento farmacológico es similar a la descrita en el blefaroespas­mo, obteniéndose mejoría en algunos pa­cientes con anticolinérgicos, baclofen o benzodiacepinas.

El tratamiento más eficaz de la distonía oromandibular con espasmos de oclusión de la mandíbula es la infiltración de toxina botulínica A en los músculos maseteros y temporales con ayuda de un registro elec­tromiográfico. Con esta técnica se pueden obtener mejorías hasta en el 70% de los pa­cientes.

La distonía con apertura forzada de la boca o lateralización de la mandíbula es más difí­cil de tratar con toxina botulínica y a menu­do requiere la colaboración de un especia­lista en ORL para la correcta localización de los músculos pterigoideos externos y di­gástricos. No obstante se puede obtener mejoría hasta en el 50% de los pacientes, aunque muchos experimentan disfagia tran­sitoria como efecto secundario.

La infiltración de músculos de la lengua (ge­niogloso, hiogloso) en las distonías linguales se acompaña de un alto riesgo de aparición de disfagia y eventualmente neumonía por aspiracion, por lo que este tratamiento de­be considerarse con cautela en este tipo de distonías.

OTROS ESPASMOS FACIALES

Existen otras entidades que cursan con es­pasmos de músculos faciales o masticato­rios que no se pueden conceptuar de disto­nía craneal, pero que comparten cierta si­militud clínica con ella y también pueden beneficiarse de métodos terapéuticos se­mejantes.

ESPASMO HEMIFACIAL

Se caracteriza por espasmos involuntarios tónicos o clónicos de los músculos inerva­dos por el nervio facial. Frecuentemente se asocian a una discreta debilidad de dichos músculos. En la gran mayoria de los casos es unilateral y suele comenzar en los mús­culos perioculares. Los espasmos suelen empeorar en situaciones de tensión emocional o fatiga y mejoran con la relajación.

Un número reducido de espasmos hemifaciales son secundarios a lesiones desmielinizantes del tronco cerebral próximas al núcleo del nervio facial, secuelas de una pará­lisis facial periférica o tumores del ángulo ponto cerebeloso (epidermoides, lipomas, meningiomas, neurinomas, malformaciones arterio-venosas). En estos últimos casos el espasmo hemifacial se asocia a afectación de otros pares craneales, especialmente el trigémino, manifestándose por dolor facial.

La mayoría de los restantes casos, conside­rados idiopáticos, se deben a una compre­sión del nervio facial o del tronco cerebral por una ectasia vascular ipsilateral, como se ha podido demostrar con diferentes técnicas de neuroimagen, especialmente con la angiografía tomográfica por resonancia magnética.

La fisiopatología de estos espasmos es un tema de controversia. Algunos autores consideran que están causados por una dis­función de los impulsos nerviosos lateral­mente a otras fibras del nervio facial (transmisión efáptica), mientras que otros sugieren una excitabilidad anómala de las motoneuronas del nervio facial y de las interneuronas que median los reflejos trigémino-faciales y facio-faciales.

Aunque algunos pacientes han mejorado con diversos fármacos, sobre todo carbamacepina, en la actualidad el tratamiento de elección del espasmo hemifacial es la aplicación de toxina botulínica tipo A, utilizando para los musculos perioculares una técnica similar a la del blefaroespasmo. Con este tratamiento se puede obtener una disminu­ción o supresión de los espasmos en el 90% de los pacientes. La duración y efectos se­cundarios son similares a los descritos en el blefaroespasmo. La infiltración de músculos periorales es controvertida, pues, si bien disminuye los espasmos, la debilidad que produce induce asimetría facial y a veces in­terfiere con la masticación.

El tratamiento quirúrgico, en especial la descompresión microvascular del nervio facialen la fosa craneal posterior, puede mejorar o hacer desaparecer los espasmos en casos seleccionados. Sin embargo la morbilidad de esta técnica (sordera, parálisis facial permanente, ...) debe hacer que se considere como una alternativa terapéutica sólo para aquellos casos resistentes al tratamiento con toxina botulínica A.

ESPASMO HEMIMASTICATORIO

Es una entidad infrecuente caracterizada por la aparición de contracciones involuntarias de uno o varios músculos masticatorios de forma unilateral. Suele asociarse a hemitrofia facial ipsilateral.

Los espasmos son de duración variable, a veces de varios minutos, intensos y dolorosos. Durante años el paciente puede morderse la lengua, sufrir una luxación mandibular o incluso romperse algún diente.

El registro electromiográfico durante los espasmos muestra salvas irregulares de potenciales de unidad motora de segundos a minutos de duración con frecuencias de descarga de hasta 200 Hz. Este hallazgo permite diferenciar esta entidad de las distonía oromandibular. Los estudios electrofisiológicos sugieren una excitación ectópica de la raíz motora o del nucleo del nervio trigémino, análoga a la observada en el nervio facial en el espasmo hemifacial.

Se supone que la causa del espasmo hemimasticatorio es una compresión de la raíz motora del trigémino cerca de su salida del tronco cerebral.

La aplicación de toxina botulínica en los músculos masticatorios probablemente sea el tratamiento de elección en la actualidad. Algunos casos han mejorado con fármacos (carbamacepina).

BRUXISMO

En casos muy severos de bruxismo nocturno, la oclusión forzada de la mandíbula y los movimientos de diducción mandibular al re­chinar los dientes pueden producir, además de alteraciones dentarias y problemas en las articulaciones temporo-mandibulares, hipertrofia dolorosa de los músculos masti­catorios, especialmente de los maseteros.

En estos casos, cuando el tratamiento far­macológico con diazepan y medidas odon­tológicas locales no resulta eficaz, puede ser de utilidad terapéutica la aplicación de toxina botulínica A en esos músculos.

 

 

Tabla

 

ETIOLOGIA DEL

BLEFAROESPASMO

I.- IDIOPATICO

II.- SINTOMÁTICO

      A) FARMACOS

            - Neurolépticos

            - L-dopa

      B) PARKINSONISMO

            - Enfermedad de Parkinson

            - Postencefalftico

            - MPTP

            - Atrofia multisistemica

            - Enfermedad de

               Hallervorden-Spatz

      C) LESIONES ESTRUCTURALES

            - Tronco cerebral: infartos, malformación arterio-venosa, placas      de  desmielinización.

                   - Ganglios Basales: infartos, talamotomia.

      D) DISTONIA GENERALIZADA SINTOMATICA

- Enfermedad de Wilson, etc.

 

 

 

II

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FECHA Y HORA DE ACTUALIZACION:  03/03/04 05:32:48